La nota subió y el lugar bajó: República Dominicana queda en el puesto 99 de 139 en innovación mundial, con una brecha clara entre lo que adopta y lo que produce.

La República Dominicana ocupa el puesto 99 entre 139 economías en el Índice Mundial de Innovación 2026, el informe que publica la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y que mide cerca de 80 indicadores, desde las instituciones y la educación hasta los resultados en conocimientos, tecnología y producción creativa.

El dato tiene un matiz que conviene leer completo: la puntuación dominicana subió ligeramente, de 22.6 en 2025 a 22.9 sobre 100 en 2026, pero su posición bajó del lugar 97 al 99. Es decir, el país mejoró un poco su nota y aun así retrocedió en la tabla, porque otras economías avanzaron más rápido.

En la región, el país queda en el puesto 12 entre 21 economías de América Latina y el Caribe, por detrás de Jamaica, Panamá y Barbados, según el análisis publicado por Acento. Entre las economías de ingreso medio-alto ocupa el lugar 29 de 35, y la OMPI lo clasifica, por segundo año consecutivo, como una economía que rinde por debajo de lo esperado para su nivel de desarrollo.

Las mayores debilidades están en capital humano e investigación, donde el país ocupa el lugar 116, y en producción de conocimientos y tecnología, en el 114. En contraste, sus mejores posiciones relativas son instituciones, en el 59, y sofisticación empresarial, en el 76. La brecha entre lo que el país tiene y lo que produce es el centro del problema: las empresas se adaptan a la tecnología, pero eso no se traduce en investigación ni en desarrollo propio en la misma medida.

La serie histórica lo muestra con claridad: en 2020 el país estaba en el puesto 90; en 2024, en el 97; en 2025, otra vez en el 97; y en 2026, en el 99. Entre 2024 y 2026, los insumos de innovación mejoraron del puesto 94 al 87, mientras los resultados empeoraron del 99 al 110. Se invierte y se adopta más, pero se produce menos innovación medible.

Un segundo índice, el ILIA, apunta en la misma dirección: República Dominicana queda décima entre 20 economías, con 45.1 puntos, apenas sobre el promedio regional. Su puntaje en gobernanza es de 73.2, pero en investigación, desarrollo y uso apenas llega a 27.1, una distancia de 46 puntos entre gobernar la innovación y producirla, según el análisis de Listín Diario de este 27 de octubre.

El mismo análisis advierte un dato de base: el país tiene 20 investigadores a tiempo completo por millón de habitantes, según datos de 2022, porque después se dejó de reportar ese indicador, y sus artículos científicos por unidad de producto interno bruto están en el puesto 138 de 139. Cuando un país deja de medirse, otros hacen la estimación, señala el análisis.

Qué proponen los analistas: mejorar la educación y contar con un entorno que facilite la inversión y el desarrollo empresarial, para que más empresas puedan incorporar nuevas tecnologías, aprovechar conocimientos desarrollados dentro y fuera del país y mejorar sus procesos. De esa manera, la innovación contribuiría a impulsar la productividad, la competitividad y el desarrollo económico, según el análisis del CREES recogido por Diario Libre.

El índice no mide solo investigación científica: examina tanto las condiciones que favorecen la innovación como los resultados obtenidos. Por eso el retroceso no se lee como un solo problema, sino como una cadena: menos capital humano e investigación, menos producción de conocimientos y tecnología, y una sofisticación empresarial que, por sí sola, no cierra la brecha.

Foto: Diario Libre / CREES. Infografía con el desempeño de los países de Latinoamérica en el Índice Mundial de Innovación 2026, el informe en el que República Dominicana ocupa el puesto 99 de 139 economías.

Información verificada en Diario Libre (22 de octubre de 2026, con análisis del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles, CREES), Acento (serie del Índice Mundial de Innovación 2020-2026), 7días (22 de octubre de 2026) y Listín Diario (27 de octubre de 2026, análisis de dos índices: el GII y el ILIA).