Récord de empleo, pero a medias: 2.8 millones de dominicanos trabajan sin seguro ni pensión

El Banco Central confirma 5.27 millones de ocupados, la cifra más alta de la historia, pero el 53.8% trabaja en la informalidad: sin ARS contributiva, sin AFP y sin derechos laborales. La pregunta ya no es cuántos trabajan, sino cuántos trabajan protegidos.


Hay un récord del que casi no se habla en la República Dominicana: entre abril y junio de 2026, el país alcanzó 5,271,005 personas ocupadas, la cifra más alta de su historia laboral. La tasa de ocupación llegó a 63.2% y la participación a 66.8%, niveles que el Banco Central describe como cercanos a sus máximos históricos (informe de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo, ENCFT, publicado el 20 de septiembre de 2026).

Pero el mismo informe trae la otra cara: del aumento de 147,456 nuevos ocupados netos en doce meses, 72,663 fueron informales (49.3%) y 74,794 formales (50.7%). La tasa de informalidad se ubicó en 53.8%, lo que equivale a unos 2.8 millones de dominicanos trabajando sin contrato escrito, sin cotizar para una pensión y sin seguro de salud contributivo. Es menos que el promedio histórico de 56.7% registrado desde 2014 —una mejora de casi tres puntos—, pero sigue siendo más de la mitad del país.

El trimestre anterior fue peor: 8 de cada 10 nuevos empleos eran informales

El dato de abril-junio es, en realidad, una leve mejoría. En el primer trimestre de 2026, de los 118,631 nuevos ocupados netos, 98,127 fueron informales, el 82.7%; apenas 20,504 entraron al sector formal. La informalidad llegó entonces a 54.1%, por encima del 53.4% del mismo período de 2025 (BCRD, ENCFT del primer trimestre, publicada en junio de 2026). El segundo trimestre corrigió parcialmente el rumbo: el empleo formal empezó a ganar peso en la creación de puestos.

Hay, sin embargo, un debate pendiente sobre cómo se mide el fenómeno. Un estudio de la Dirección de Análisis Económico del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), citado por la prensa en 2026, eleva la informalidad a 63.3% con una metodología distinta. La diferencia no es un detalle técnico: según se mida, el problema abarca entre 2.8 y 3.3 millones de trabajadores. Lo que ninguna medición discute es que la mayoría trabaja fuera del sistema.

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Motoconchistas trabajando en una parada de Santo Domingo

Qué significa trabajar en informal: la vida sin red de protección

La informalidad no es solo una categoría estadística. Es trabajar, producir y sostener una familia sin red de protección: sin ARS contributiva, sin AFP, sin riesgos laborales y sin derechos como las vacaciones o la cesantía. Si el trabajador se enferma, paga de su bolsillo. Si envejece, no tiene pensión. Si pierde el trabajo, no existe seguro de desempleo (análisis de elDía, septiembre de 2026, con datos de la Tesorería de la Seguridad Social, TSS).

La distancia entre el empleo formal y el informal también se mide en dinero para el sistema. Un trabajador formal aporta 10.13% de su salario al Seguro Familiar de Salud (7.09% el empleador, 3.04% el trabajador) y 9.97% a pensiones (7.10% el empleador, 2.87% el trabajador), para un total de 20.10% entre salud y pensiones (TSS, 2026). Desde febrero de 2026, el salario mínimo nacional usado como base para los topes de cotización es de RD$23,223.

El costo para el Estado: hasta RD$3,000 millones al año solo en vigilancia privada

Un ejemplo reciente pone precio a la informalidad. Noticias SIN publicó el 7 de septiembre de 2026 que cada puesto de vigilancia privada contratado de forma informal deja de aportar unos RD$67,000 al año a la seguridad social, calculados sobre el salario mínimo del sector y las tasas de la TSS. Con entre 30,000 y 45,000 vigilantes trabajando así, el sistema pierde entre RD$2,000 y RD$3,000 millones anuales en salud, pensiones y riesgos laborales.

"El diferencial de precio entre un servicio formal y uno informal no es un ahorro, es un riesgo diferido", dijo Eilin Díaz, gerente general de Grupo EULEN República Dominicana, citada en ese reportaje. La TSS recaudó RD$103,414 millones solo en los primeros cinco meses de 2026 (Presidencia, 11 de junio de 2026) y supera los RD$2.07 billones en su historia; cada trabajador que entra a la formalidad fortalece esa base, y cada uno que queda fuera la debilita.

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Pequeño negocio de venta de víveres en República Dominicana

La meta oficial: bajar la informalidad al 50%

El Gobierno sí tiene el problema en la mira. El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, dijo el 8 de octubre de 2026 en un diálogo regional del BID en Panamá que "el crecimiento del empleo tiene que ir acompañado de calidad y formalidad", y destacó que la formalidad pasó de 41.9% en 2021 a 45.9% al cierre de 2025 (El Nacional, 8 de octubre de 2026).

El viceministro de Empleo, Leonardo Gil, fue más específico días después: la meta es bajar la informalidad de 53.8% a 50% en los próximos 18 meses, con jornadas de empleo, capacitación y facilidades para que los jóvenes entren al mercado formal (RCC Noticias, 15 de octubre de 2026). Ya en su discurso de rendición de cuentas de febrero, el presidente Luis Abinader había prometido "hacer que la formalidad sea más fácil que la informalidad", con medidas como pagar impuestos con tarjeta y un modelo de puntaje crediticio para que las mipymes accedan al crédito (Hoy, 27 de febrero de 2026).

Lo que sí está funcionando: las mujeres y las mipymes

Hay un dato del informe del Banco Central que merece su propio titular: las mujeres sumaron 127,742 nuevas ocupadas, el 86.6% de los puestos netos creados en doce meses, frente a 19,714 de los hombres. La tasa de ocupación femenina llegó a 51.1% al cierre de 2025, la primera vez que supera el 50% (era 47% en 2019), y el 52.3% de las mujeres ocupadas tiene empleo formal, por encima del promedio nacional (Infobae, 8 de septiembre de 2026).

El otro motor son las mipymes: los trabajadores contratados formalmente por empresas de 1 a 50 empleados pasaron de 675,300 en 2020 a 921,400, y el número de esas empresas creció de 86,570 en 2019 a 107,571. Además, el primer empleo de los jóvenes es cada vez más formal: en el grupo de 15 a 19 años, la formalidad subió de 18% en 2021 a 27% en 2025, y en el de 20 a 24 años, de 46% a 53% (Infobae, septiembre de 2026).

El espejo regional: RD está por encima del promedio

La OIT ubicó en 47.4% el promedio de informalidad de 15 países latinoamericanos en 2025 (cifras divulgadas en agosto de 2026; la medición excluyó a El Salvador y a los países del Caribe). La tasa dominicana del segundo trimestre de 2026, 53.8%, está por encima de ese promedio: cerca de Colombia (54.3%) y México (52.4%), lejos de Uruguay (22.4%), Chile (25.1%) o Costa Rica (35.5%), y muy por debajo de Bolivia (82.2%), Ecuador (70.1%) y Perú (69.8%). La OIT también advirtió que 59.1% de los jóvenes ocupados de la región trabaja en la informalidad: el problema es estructural y golpea primero a los que empiezan.

El debate que nos toca

El récord de 5.27 millones de ocupados es real y es una buena noticia: el desempleo abierto está en 5.3%, por debajo de su promedio histórico de 6.0%. Pero la estadística también deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿de qué sirve crear empleos si casi la mitad nace sin protección? La informalidad no es vagancia ni falta de esfuerzo —son millones de dominicanos que trabajan todos los días—, es la ausencia del Estado en la vida laboral de la gente.

La recomendación que deja este análisis es la que el propio Gobierno se puso como tarea: hacer la formalidad más fácil que la informalidad. Menos papeleo para el pequeño negocio, crédito para la mipyme que se formaliza, capacitación para el joven que entra al mercado. Y una pregunta para abrir el debate: si usted tuviera un negocio con dos o tres empleados, ¿qué le haría falta para formalizarlos mañana mismo? La respuesta a esa pregunta —no los discursos— es la que va a decidir si el próximo récord de empleo es también un récord de trabajadores protegidos.