Los productores de arroz salieron del Palacio Nacional con más preocupación que alivio. Tras la rueda de prensa encabezada por la vicepresidenta Raquel Peña, el presidente de Fenarroz, Marcos Rodríguez, fue directo: las medidas anunciadas por el Gobierno «no llenan el vacío que implica la falta de competitividad frente a los Estados Unidos».

Plantación de arroz en República Dominicana

El encuentro, en el que también participó el ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista García, buscaba presentar el plan oficial para proteger la producción local ante la eventual entrada del arroz estadounidense bajo el DR-Cafta, tras la derogación del decreto 693-24.

Pero los arroceros objetaron el anuncio. A su juicio, las medidas no compensan la brecha de competitividad con Estados Unidos ni despejan los riesgos de la apertura comercial. Desde La Vega, la productora Reina Ortiz lo puso en palabras que se volvieron virales: «No somos niños, ni indios para que nos estén vendiendo sueños, queremos soluciones».

Ortiz reclamó políticas claras para sostener la productividad nacional: «Necesitamos que el seguro agropecuario funcione de verdad, que cuando ocurra un fenómeno atmosférico el productor no pierda su dinero, así como financiamiento y equipos que lleguen a los más necesitados». Y advirtió que sin acciones más efectivas se producirá el descalabro de la industria arrocera.

Producción de arroz dominicano

Entre las medidas anunciadas por el Gobierno figuran subsidios para semillas certificadas y fertilizantes, financiamiento a tasas preferenciales a través del Banco Agrícola, seguros agropecuarios, mantenimiento de los sistemas de riego y drenaje, programas de pignoración y la creación de un fondo especializado.

Sin embargo, según reportes de la prensa presente, la presentación no estableció un calendario de ejecución ni los recursos específicos destinados a cada componente, tampoco plazos para que los productores comiencen a recibir los beneficios.

El ministro Bautista afirmó que la revisión de los compromisos del DR-Cafta requiere el consenso de todos los países firmantes y que la lucha de intereses entre las partes dificulta su modificación. También destacó que la producción nacional de arroz blanco pasó de 9.2 millones de quintales en 2005 a cerca de 14.8 millones en 2025.

El sector, mientras tanto, sigue esperando respuestas de fondo: controlar la entrada del arroz estadounidense, precios justos de comercialización y un seguro que funcione cuando el clima golpea.

Fuente: Hoy, El Diario Cibao Sur, N Digital.